Te recomendamos limpiar tu termómetro regularmente, al menos una vez a la semana.
Para limpiar el termómetro, utiliza un paño suave para limpiar la punta con una solución de alcohol médico al 75% o con agua y jabón suave. Luego, seca el termómetro con un paño seco y déjalo secar al aire.
No sumerjas el termómetro en ningún líquido.